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viernes, 5 de julio de 2013

EL ORIGAMI


El origami es el arte de origen japonés consistente en el plegado de papel para obtener figuras de formas variadas. En español se denomina usualmente papiroflexia, aunque su nombre oriental  también está muy extendido.

En el origami no se utilizan tijeras ni pegamento o grapas, tan sólo el papel y las manos. Aún así, con sólo algunas hojas de papel pueden obtenerse distintos cuerpos geométricos y figuras parecidas a la realidad como animales, personas, flores, objetos, entre otras. Las distintas figuras obtenidas a partir de una hoja de papel pueden presentar diferentes áreas y varios volúmenes.

La particularidad de esta técnica es la transformación del papel en formas de distintos tamaños y simbología partiendo de una base inicial cuadrada o rectangular. Los sujetos preferidos para modelar son animales y otros elementos de la naturaleza como flores y árboles entre otros motivos.

Este arte se originó en China alrededor del siglo I o II d. C. y llegó a Japón en el s. VI, y se integró en la tradición japonesa. Antiguamente el origami formó parte importante en las ceremonias de la nobleza, pues doblar papel era un lujo que solo personas de posición económica acomodada podían darse. Entre 1338 y 1573 el papel se volvió lo suficientemente barato para todos, y el estilo de origami servía para distinguir un estrato social de otro, por ejemplo entre un samurái aristócrata y un campesino

Años anteriores se lo consideraba como una artesanía, ahora como un arte incluido entre las aficiones intelectuales y científicas.

¿Y? ¿Te ha gustado?...Aquí te presentamos un vídeo de cómo hacer una rosa con este método tan divertido.


lunes, 1 de julio de 2013

LAS GEISHAS


Su nombre proviene de las palabras: arte y persona. La persona que domina todas las artes.

Una geisha es una artista tradicional japonesa, cuyas labores constituían, tras un aprendizaje que podía ser tanto desde los 15 años o de la infancia, entretener en fiestas, reuniones o banquetes tanto exclusivamente femeninos o masculinos como mixtos.

Lo más importante en ellas no era la belleza, sino la fluidez y agudeza en su conversación. Se preparaban durante años y no se limitaban sólo a la ceremonia del té. Cuando la mayoría de la población japonesa no sabía leer ni escribir, ellas dominaban la lectura y la escritura. Sus conocimientos abarcaban la historia, arte, matemáticas, canto, baile y guitarra japonesa, así como la política y relaciones públicas. Muchos negocios dependían de su ayuda. El manejo de su diplomacia y capacidad de resolver situaciones difíciles era clave para cerrar tratos.

 La práctica más conocida y notable de las geishas es la de servir el té, que se considera un arte. Su vida útil era corta, ya que rápidamente quedaban calvas por el ungüento con el que se peinaban y el plomo que servía como base para su maquillaje blanco que les dañaba la piel. Nunca lograban obtener su independencia definitiva de la Okiya y su destino era el suicidio o el asilo.


En la región de Kinki los términos geiko y, para aprendiz de geisha, maiko han sido usados desde la restauración Meiji. Las geishas fueron bastante comunes en los siglos XVIII y XIX; hoy en día aún existen, pero su número ha disminuido.